Los lectores pueden consultar las entrevistas, reseñas o artículos de actualidad que se publican en los medios de comunicación sobre la autora y su obra.
"Es evidente que el futuro del mundo es femenino, hay que seguir adelante."
¿La realidad es una fuente inagotable de historias?
A.G.B.:Sí, siempre nos proporciona más personajes y peripecias que la imaginación. Sólo hay que localizarlos y ver qué hay en sus vidas que sea materia narrativa.
Como La Pastora, tu personaje, habrá muchas mujeres vejadas por no entrar dentro de lo que se considera normal...
A.G.B.: Su caso es muy especial, dudo de que en España, hoy, se pueda repetir algo así. Pero si hablamos del Tercer Mundo, cualquier cosa puede aún ser posible. No quiero ni pensarlo.
¿Cuánto nos queda por recorrer para vivir en una sociedad igualitaria?
A.G.B.:Hay que ser optimistas porque hemos avanzado mucho en poco tiempo. Es evidente que el futuro del mundo es femenino, hay que seguir adelante.
¿Intentas que las mujeres estén en un primer plano en tus novelas?
A.G.B.:Lo he hecho sobre todo en novela negra. ¡Ya estaba bien de mujeres siempre en personajes secundarios!
¿Te ha cambiado la vida con el Premio Nadal?
A.G.B.: Sí, porque estoy viajando por toda España para firmas y encuentros. Luego todo volverá a su cauce y seguiré viviendo como siempre (afortunadamente).
Acabas de ser la primera filóloga que ingresa en la real Academia Española, ¿Crees que ya era hora?
A.G.B.: Sí, aunque a mi la Academia me importa poco.
¿Sobre qué estás escribiendo ahora?
A.G.B.: Desde que recibí el Nadal no he escrito ni una sola línea. ¡Vamos mal!
Fecha publicación: 29/03/2011Fuente: Revista Mia
ALICIA GIMÉNEZ Bartlett supo hasta ahora convivir con sus dos espacios narrativos. Supo escribir buenas novelas policiacas (el ciclo de Petra Delicado) y frecuentar la novela psicológica con un interesante pulso narrativo.
Ninguno de los dos registros se contaminaba, como tampoco se contaminaban en la literatura de Manuel Vázquez Montalbán, que podía entregarnos entre carvalho y carvalho una novela tan estimable como El pianista. Lo mismo se podría decir del irlandés John Banville, que un día te regala El mar y otro te hace pasar un agradable rato con su serie de novelas negras firmadas con el seudónimo de Benjamin Black. Cuál de las dos vocaciones literarias de Giménez Bartlett es más genuina, no es cuestión que nos deba interesar, sobre todo si en las dos se desenvuelve con absoluta solvencia, es decir, respetando las leyes de representación que a cada una le toca respetar.Quien lea ahoraDonde nadie te encuentre, la novela con la cual la escritora de Almansa (Albacete) obtuvo el Premio Nadal de este año, tal vez se pregunte por cuál de los dos registros de ficción se ha inclinado esta vez su autora. Es probable que quien se haga esta pregunta se conteste con un margen de error casi despreciable que Alicia Giménez Bartlett decidió en un solo volumen (escribo volumen y no novela) insertar una novela casi de género policiaco y otra de introspección psicológica. La historia central del libro es la legendaria vida de Florencio Pla Meseguer, más conocido como La Pastora en virtud de sus jóvenes años como una muchacha (llamada entonces Teresa PlaMeseguer) que cuidaba el ganado propio y ajeno, de ahí el apodo. Luego la posguerra y el azar la ponen en el camino de losmaquis. Y aquí empieza su leyenda de guerrillero y el drama de su ambigua constitución sexual. Giménez Bartlett urde dos relatos. Uno, en primera persona, es la voz de La Pastora contándonos su vida hasta el año 1956. El otro, narrado en tercera persona, es la búsqueda de la guerrillera por parte de un periodista y un psiquiatra francés. La primera historia es la real. La segunda es ficticia. Y es aquí, en esta segunda historia, donde el libro de Giménez Bartlett pierde todo el crédito que se gana en la primera. En el relato del guerrillero, se construye una voz convincente, llena de buena literatura. En el relato de tintes detectivescos que Giménez Bartlett se obliga a intercalar, apenas nos interesa su peripecia. Y nos interesa muy poco por dos motivos: primero porque como relato en sí pierde credibilidad en su último capítulo, además de redundar en los caracteres habituales de la novela negra tradicional; y segundo porque no agrega nada sustancial a lo que de verdadera peripecia humana y ética tiene la historia contada por el propio guerrillero. Debió la autora sacrificar una de sus dos almas. Y más que nunca en una novela, que por su tema y argumento, solo necesitaba que destacara la más literaria de las dos.
Fecha publicación: 26/03/2011Fuente: elpais.com
Alicia Giménez Bartlett, última ganadora del Nadal, tenía 5 años en 1956, año de arranque de Donde nadie te encuentre (Destino). En esa fecha un psiquiatra francés y un periodista catalán se unen para trazar el perfil de La Pastora, la guerrillera hermafrodita: "una historia durísima, te planteas cómo pudo ocurrir en tu país y en una época tan cercana".
Tan escabrosa que Bartlett tuvo que "echar el freno para no desmadrar el relato". La Pastora existió, entró en el maquis como Teresa y salió como Florencio. Operó en Castellón, Tarragonay Teruel, "y aunque nunca fue comunista, se forjó una ideología contra los abusos". Bartlett, que en su bachiller en Tortosa entonó muchas veces Viva la Guardia Civil que ha atrapado a La Pastora, mujer de malos instintos, fea, vil y pecadora, acerca el mito a lo humano.
Ya ha tenido dos ofertas para llevar la historia al cine.
Fecha publicación: 10/02/2011Fuente: Adn
Alicia Giménez Bartlett (Almansa, 1951) creó en los años noventa el celebre personaje de Petra Delicado, la inspectora de policía protagonista de Ritos de Muerte, Días de perros y Serpientes en el Paraíso entre otros títulos por los que ha obtenido el Premio Grinzanne Cavour Noir en 2006 y el Premio Raymond Chandler 2008. También es autora de las novelas Secreta Penélope, Una Habitación ajena y Donde nadie te encuentre con la que ha obtenido el Premio Nadal 2011, de la editorial Destino.
Usted conoce el personaje de Teresa Pla Meseguer a través del libro de José Calvo, La Pastora. Del monte al mito. ¿Qué le empuja a profundizar en la historia de este maquis hermafrodita?
Siempre me fascinó este personaje. De niña cuando cantábamos una canción alusiva a ella y escuchábamos decir “como te portes mal vendrá la Pastora y te llevará al monte”. Más adelante descubrí el libro de Calvo con tantos testimonios recogidos y con los que se podía escribir un ensayo o una novela. Eso fue lo que me decidió a escribir ésta historia humana que tiene todos los elementos románticos externos, circunstanciales. Al mismo tiempo resultaba un reto psicológico intentar recrear la personalidad de aquella mujer en una naturaleza tan escarpada, casi inaccesible, que he recorrido a pie y en la que me he preguntado cómo podía vivir la gente. Desentrañar qué esconden los mitos es una buena opción literaria.
Un mito forjado por el pueblo pero que no tiene nada de heroico.
Así es. Había gente que denostaba a La Pastora, otras que exageraban sus acciones criminales y algunos que las ponían en entredicho. Pero en cierto modo todos la consideraban una especie de ser superior, una mujer inalcanzable y misteriosa, a la que dotaron incluso de características que quizás nunca tuvo. Creo que todos tenemos una parte domesticada que nos empuja a admirar a quienes escapan a las normas establecidas, a nuestros propios miedos, y convertirlos en leyendas.
Usted narra una investigación que avanza con las pistas compradas a veces con dinero y engaños, con suspense y una atmósfera de claroscuros. ¿Un guiño a su dominio de la novela negra?
Es verdad. Supongo que tengo cierta “deformación negra” después de tantas novelas. En la historia hay una investigación, un objetivo final, pistas que se van intercalando, el ambiente de la época que se prestaba a la ocultación y al misterio. Pero al estar estos elementos vinculados a una realidad tan terrible no podía narrarla como una novela negra.
El drama sexual del personaje de Teresa es sobre todo una dramática historia sobre la elección de quién se quiere ser.
Teresa no lo tuvo muy difícil en una época de miseria económica y moral, y de analfabetismo. Sus hermanas le pegaban, sus padres ocultaron su atrofiada masculinidad, la gente se reía de ella, un guardia civil la viola y por otra parte no quería renunciar a ser el hombre que era. Poco se puede escoger en un ambiente semejante. La Pastora vence obstáculos y logra estar acorde con su identidad. Una pequeña compensación entre tanta amargura.
Sin embargo, llora cuando los maquis le cortan el pelo para transformarla en hombre y en los dos años que está solo en el monte y habla consigo mismo como si fuese una mujer.
Es cierto. Llora cuando le cortan el pelo porque es un momento de intensa emoción y porque le da miedo ser hombre y la elección que conlleva. Cuando está solo, alejado de la violencia, sin la compañía de los maquis, vuelve a ser mujer. Es la voz de su intimidad, de la capacidad de supervivencia y de la fuerza que las mujeres tienen más que lo hombres.
También los otros dos protagonistas, el médico francés y el periodista español, terminan haciendo una elección que determina sus vidas.
La experiencia del viaje les resulta tan extrema y la amistad que surge entre ambos, es tan profunda, que sus vidas sufren una conmoción. También ellos hacen otra elección pero la suya está vinculada a saber a qué mundo a pertenecen y cuales son las ideas por las que luchan de verdad.
Donde nadie te encuentre muestra el miedo de los habitantes del Maestrazgo, víctimas de la represión de la guardia civil y de los maquis a los que no querían prestar apoyo. ¿Cree que su rechazo se debía a un intento de olvidar la guerra?
Los pageses fueron las grandes víctimas. Acosados por maquis y guardias civiles a menudo se convirtieron en personas sacrificadas por las circunstancias. Sin contar con la dureza propia de ese tipo de vida en aquel lugar. En aquella época los campesinos eran los que siempre pagaban los platos rotos. Para ellos los maquis eran la memoria de la guerra civil, de la derrota y de la extrema crueldad. En cierto modo representaban la animalización de la conducta humana, una mera reacción del instinto de supervivencia, sin ningún atisbo de ideología o de justicia social.
¿Cree que a pesar de que últimamente han aparecido varias novelas sobre los maquis, es un movimiento poco estudiado?
Hace falta un ensayo que profundice en este fenómeno enlazado con las diferentes zonas. El maquis no era el mismo en Cataluña, en Cantabria o en Andalucía. Los maquis fueron una figura marginal, la última reminiscencia romántica.
Fecha publicación: 09/02/2011Fuente: Revista Mercurio